Ordeno y mango. En cualquier momento Hacienda te puede robar.

Si recibes una carta de Hacienda con una citación y con una lista larguísima de documentos a presentar. Ya te puedes poner a temblar. Tienes todos los números para ser una nueva víctima de la arbitrariedad. Bajo el concepto de presunción de legalidad que ampara al Fisco, se esconde una patente de corso.

Esto es lo que nos está pasando, a mi esposa y a mi, a raíz de una inspección de la declaración de renta de hace 5 años. Hacienda está revisando, por lo visto, todas las operaciones inmobiliarias del 2006 y comprobando las desgrabaciones por compra de la vivienda habitual, declaración de beneficios, etc. Es decir, están revisando las operaciones inmobiliarias justo en el punto álgido de la burbuja inmobiliaria. Que listos. Y lo está haciendo en estos momentos, con la que está cayendo.Cuando los ingresos no son los mismos y gracias que se pueda ir sobreviviendo a duras penas.

El problema no es la inspección en si, que también. El problema está en que de entrada no tendrás la presunción de inociencia. Y tengan o no razón lo más probable que acabes pringando.

En mi caso tuvimos la mala idea de cambiar de vivienda en el 2005. La entrega de la nueva vivienda se realizó en el 2006 y pudimos vender la vivienda anterior 9 meses después, cuando el mercado empezó a desplomarse y por tanto con un importante descuento con lo que la hipoteca que nos quedó da miedo.

Hacienda, después de hacernos presentar 500 fotocopias de documentos se saca de la manga que no reinvertimos todo lo obtenido por la venta de dicha vivienda y nos exige 6000 euros más los intereses de 5 años. Presentamos una primera alegación, indicando que se han dejado de contabilizar una seria de gastos y la financiación del Contrato de Arras del 2005. En respuesta a dicha alegación nos dan la razón parcialmente, reconociendo que se habían descontado en los gastos pero que el importe del Contrato de Arras “ya se ha tenido en cuenta” sin dar más explicaciones. Por lo menos se podían molestar en justificar sus argumentos. Nos rebajan 1000 euros de la deuda pero nos graban con 1000 euros más de intereses de demora. Es decir, que encima hemos de pagar nosotros su ineficiencia. Podían haber hecho la revisión el año siguiente y no 5 años después.

Ahora a nosotros nos toca recurrir de nuevo para alegar que esto no es así. Que se equivocan, que revisen los cálculos por que no está la partida contabilizada y si realmente creen que lo está que se dignen a decirnos donde, para poderles rebatir.

Lo que me pide el cuerpo es decirle al funcionario, que por cierto se esconde en el anonimato, que es un mentiroso y lo sabe. Que está actuando con mala fe. Qué sólo se mueven con ánimo recaudatorio. Que esto es un robo. Que tiene las copias de los talones con que nos pagaron y que puede hacer la trazabilidad si le de la gana. Hacienda tiene los medios para hacerlo. Que son ellos que han de demostrar que somos culpables. Que las pruebas son evidentes y claman al cielo. Que me siento extorsionado. Que esto es un mal trato y que ellos deberían servir al administrado y no arruinarlo. Pero no puedo.

El caso es que ahora debemos presentar un recurso de reposición y de entrada pagar lo que nos exigen o presentar un aval. Por lo visto estos recursos no sirven de nada y habrá que litigar ante el Tribunal Económico Administrativo lo que supone demorar el tema “in eternum”.

Si pedimos que nos fraccionen la supuesta deuda, nos clavan un 5% de interés. Es decir, que pretenden cobrarnos intereses del dinero que nos va a deber. Fantástico.

Ahora toca esperar la sanción. No quiero ni pensar cuanto nos van a pedir.

Lo lógico seria resolver si uno tiene razón o no y luego pagar y sancionar. Pués no, la ley está hecha al revés. Primero paga y luego ya veremos. Fantástico.

Desde luego, Hacienda ha encontrado una fácil manera de financiarse, a costa del ciudadano cumplidor. La solución fácil. Claro, lo difícil es perseguir las grandes bolsas de fraude. Es la ley del mínimo esfuerzo.

Creo que el sufrido contribuyente tendría que tener la posibilidad de exigir daños y perjuicios por los atropellos y abusos de cualquiera, incluida la administración, si finalmente los tribunales le dan la razón. Se debería exigir el mismo grado de responsabilidad a aquel funcionario que no realiza correctamente su trabajo, que actua de mala fe, o que prevarica. Esto no tendría que quedar impune.

Se en tu casa entra un ladrón y te roba te puede cubrir un seguro, si quien te roba es Hacienda, lo tienes claro. Sólo te queda la justicia. O rendirte. Que Dios nos coja confesados.

Otro ejemplo:

Jordi de l’Ametlla del Vallès denunció a RAC1 que Hacienda le debe 1.500 € de la declaración del año anterior en concepto de devolución. Jordi reclamó un montón de veces el pago sin que Hacienda no sólo no le hiciera ningún caso sino que Hacienda le envió una carta reclamándole 3.800 €. Jordi descubre a través de su gestor que Hacienda multiplicó por dos sus ingresos. Jordi presenta tres recursos que le son desestimados aunque Hacienda reconoce que ha cometido un error. Jordi presenta un recurso al defensor del contribuyente que puede tardar de dos a cuatro años en resolver el recurso. Mientras Hacienda se queda 6.600 € de Jordi durante estos años.

Más información en este estupendo blog.

Continuará. Lamentablemente.

Delegación Hacienda Granollers

Delegación Hacienda Granollers

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